Ganar peso y aumentar la masa muscular magra puede resultar complicado cuando se tiene una complexión naturalmente delgada. Puede que entrenes con constancia, pero que la báscula apenas se mueva y el espejo no refleje los cambios que esperabas. Si te reconoces en esa situación, este artículo está pensado para ayudarte a salir del estancamiento y avanzar hacia un físico más fuerte y musculado.
¿Qué es un hardgainer?
Se llama hardgainer a la persona a la que le cuesta ganar músculo y peso, incluso cuando entrena con regularidad y hace el esfuerzo necesario. No se trata solo de entrenar duro, sino de que el cuerpo responda al estímulo de forma visible.
Hay tres razones principales por las que alguien puede verse a sí mismo como un hardgainer:
- Genética. Algunas personas no tienen la misma facilidad que otras para desarrollar músculo. Eso no significa que no puedan progresar, sino que probablemente necesitarán más paciencia, más constancia y un enfoque mejor afinado. Aun así, la mayoría de quienes se consideran hardgainers no tienen una genética “mala”, sino que encajan en alguno de los dos puntos siguientes.
- Entrenan de forma inadecuada. No necesariamente porque ejecuten mal los ejercicios, sino porque siguen un plan que no está pensado para sus necesidades o, directamente, no siguen ningún plan. Ir al gimnasio a improvisar suele producir resultados igualmente improvisados. Un error muy común es hacer demasiado y centrarse en detalles secundarios antes de dominar lo básico. Muchos piensan que más siempre equivale a mejor, cuando en realidad eso suele encajar más con un culturista avanzado que ya construyó una base sólida de masa muscular.
- No comen lo suficiente. Esta es, con diferencia, la causa más frecuente. Si no estás ganando peso, lo más probable es que tampoco estés comiendo lo necesario para sostener el entrenamiento y favorecer la hipertrofia. Puede que sientas que comes mucho, pero si la báscula no sube, probablemente sigues por debajo de tu nivel real de mantenimiento. Para alguien que quiere ganar músculo, suele ser más útil entrenar dos veces por semana y comer de verdad lo suficiente que pasar dos horas al día en el gimnasio con una ingesta insuficiente.
Sea cual sea tu caso, esta guía te ayudará a ordenar el proceso y volver a ganar.
Entrenamiento para subir de peso y ganar músculo
Cualquiera puede aumentar de peso comiendo comida basura sin control. Pero ese no es el objetivo. Lo que buscas es ganar músculo de calidad. La combinación de entrenamiento de fuerza y una alimentación abundante, nutritiva y energética permite aumentar el peso corporal sin acumular demasiada grasa.
Estas son las siete claves que más importan para un hardgainer cuando entrena con el objetivo de progresar.
Hazte más fuerte
Un músculo más fuerte suele acabar siendo un músculo más grande. Aunque es posible ganar masa con cargas más ligeras, la forma más fiable de progresar es mejorar la fuerza de manera sostenida. La sobrecarga progresiva es la base del avance: si aumentas los pesos con el tiempo, el crecimiento muscular acaba llegando.
Además, es una forma muy clara de medir tu progreso. Los cambios pequeños en la masa muscular no siempre se aprecian semana a semana, pero si cada vez puedes hacer sentadillas, press o remos con más carga, sabes que vas en la dirección correcta.
No podrás subir el peso en cada sesión para siempre, pero sí debes buscar algún tipo de mejora frecuente, sobre todo en ejercicios compuestos como peso muerto, sentadilla, press de banca y remos. Si no puedes añadir kilos, intenta sumar una repetición respecto a la sesión anterior. Lo importante es que casi cada entrenamiento deje alguna señal de avance. A medida que tu peso corporal aumente, también lo hará tu fuerza, y eso generará un círculo positivo en el que una mejora impulsa la siguiente.
Lleva un registro de tus progresos
Anotar los entrenamientos es la forma más práctica de seguir tus avances reales. No puedes confiar en la memoria para recordar semana tras semana series, repeticiones y cargas.
Por eso conviene usar un cuaderno, una hoja de cálculo o una aplicación de registro de entrenamientos. Tener un historial de tus marcas te permite comprobar si estás mejorando, fijar objetivos concretos y detectar cuándo necesitas ajustar el plan
Prioriza los ejercicios compuestos
Los ejercicios compuestos, también llamados multiarticulares, implican varios grupos musculares a la vez. La sentadilla es un buen ejemplo. Para alguien que quiere ganar masa sin pasar horas en el gimnasio, deberían ser la base del programa.
Los ejercicios de aislamiento, en cambio, trabajan un solo músculo o una sola articulación, como ocurre con el curl de bíceps. Ambos tipos de ejercicios pueden ser útiles para estimular la hipertrofia, pero los compuestos permiten trabajar más musculatura en menos tiempo. Eso los convierte en una opción especialmente eficiente para quien tiene dificultades para subir de peso. El trabajo accesorio puede tener su lugar, pero la mayor parte del entrenamiento debería girar en torno a movimientos pesados y básicos.
Descansa y recupérate bien
El músculo no se construye durante la sesión de gimnasio, sino en las horas y días posteriores. Si quieres maximizar el crecimiento, necesitas dejar que el cuerpo recupere el esfuerzo al que lo sometes.
- Evita sesiones demasiado largas. Si te cuesta ganar peso, no tiene mucho sentido gastar calorías de más pasando horas y horas entrenando. Lo más eficaz suele ser entrenar con intensidad, hacer lo necesario y volver a casa a descansar, comer y recuperarte.
- Duerme lo suficiente. Dormir poco perjudica el entorno hormonal, incrementa la inflamación y reduce la síntesis de proteínas musculares, que es el proceso mediante el cual el cuerpo construye músculo.
Planificar el descanso con la misma seriedad que el entrenamiento ayuda a evitar el sobreentrenamiento y facilita que la masa muscular suba de forma constante.
Limita el cardio
El ejercicio cardiovascular —caminar rápido, montar en bici, correr o cualquier otra actividad aeróbica— es excelente para la salud general. El problema es que también consume calorías, y eso puede complicar aún más el objetivo de ganar peso.
No hace falta eliminarlo por completo, pero sí conviene moderarlo. Una referencia razonable puede ser hacer cardio durante unos 20 minutos, de 2 a 3 veces por semana. Así obtienes sus beneficios para la salud y la sensibilidad a la insulina sin interferir demasiado con el aumento de masa.
No entrenes al fallo demasiado a menudo
Llegar al fallo muscular significa no poder completar otra repetición con buena técnica y sin ayuda externa. Algunos culturistas consideran que es imprescindible para crecer al máximo. Aunque eso puede tener parte de verdad en niveles avanzados, no conviene abusar de esta estrategia, porque aumenta la fatiga y puede pasar factura tanto física como mentalmente.
De forma general, no necesitas entrenar al fallo para ganar músculo. La investigación sugiere que puede ser útil con cargas ligeras, pero no aporta el mismo beneficio cuando se trabaja con pesos altos. Como la mayor parte de tu rutina debería centrarse en ejercicios compuestos y cargas exigentes, lo más sensato suele ser terminar la mayoría de las series una o dos repeticiones antes del fallo.
Descansa lo suficiente entre series
Muchas personas acortan los descansos pensando que así entrenan “más duro”. Sin embargo, descansar más entre series suele ser mejor tanto para la fuerza como para la hipertrofia.
Si no tienes prisa, procura descansar entre 2 y 3 minutos entre series. En ejercicios pesados como la sentadilla o el peso muerto, incluso puede convenir un poco más. Así podrás mover más carga, completar más repeticiones y progresar mejor con el tiempo.
Programa de entrenamiento para hardgainers
Si entrenas con regularidad, aumentas poco a poco las cargas y das al cuerpo suficientes calorías y nutrientes, acabarás ganando músculo y fuerza. Ahora bien, un programa de culturismo pensado para avanzados no suele ser la mejor opción para alguien que ya parte delgado y tiene dificultades para subir de peso.
Lo ideal es una rutina que ofrezca el estímulo suficiente para crecer sin llevarte al agotamiento. Debe basarse sobre todo en ejercicios compuestos con cargas exigentes, incorporando trabajo de aislamiento solo cuando tenga sentido.
Bodybuilding for Hardgainers es precisamente esa rutina. Si te cuesta desarrollar masa muscular, puede ser una buena forma de empezar. Combinada con una estrategia alimentaria adecuada, puede ayudarte a dejar atrás tu condición de hardgainer.
Eso sí, no es un programa para un principiante absoluto. Conviene tener al menos unos meses de experiencia previa. Si acabas de empezar, todavía no puedes saber si realmente eres un hardgainer; en las primeras etapas, la forma en que respondas al entrenamiento dirá mucho más que tu punto de partida físico.
Para quienes están empezando, una rutina de Bodybuilding for Beginners suele ser una mejor base.
La rutina Bodybuilding for Hardgainers propone cuatro sesiones semanales:
- Día 1: espalda
- Día 2: pecho y abdominales
- Día 3: piernas
- Día 4: hombros, bíceps y tríceps
Puedes organizar los días de entrenamiento y descanso como mejor encajen en tu agenda. Lo más lógico sería entrenar lunes, martes, jueves y viernes, pero si necesitas otra distribución, no pasa nada mientras mantengas la constancia.
Esta rutina se apoya principalmente en ejercicios compuestos para estimular el mayor número posible de fibras musculares en menos tiempo. En la mayoría de los ejercicios trabajarás con un rango de 5 a 10 repeticiones y con 10 a 12 series por grupo muscular, una cantidad de volumen que encaja bien con la investigación actual sobre hipertrofia.
La configuración exacta de series y repeticiones está disponible en la aplicación .
Sesión 1: Espalda
- Deadlift
- Lat Pulldown
- Barbell Row
- Dumbbell Row
- Shrugs
Sesión 2: Pecho y abdominales
- Bench Press
- Dumbbell Chest Press
- Dips
- Hanging Knee Raise
- Cable Crunch
Sesión 3: Piernas
- Squat
- Leg Press
- Leg Extension
- Leg Curl
- Romanian Deadlift
Sesión 4: Hombros, bíceps y tríceps
- Overhead Press
- Upright Row
- Seated Dumbbell Shoulder Press
- Barbell Curl
- Hammer Curl
- Barbell Lying Triceps Extension
- Tricep Pushdown
Cuando seas capaz de completar el número objetivo de repeticiones en todas las series de un ejercicio con buena técnica, aumenta un poco la carga. Después, repite el proceso. Esa progresión gradual es la que permite crecer de forma sostenida.
Alimentación para ganar músculo
Comer bien es, para un hardgainer, tan importante como entrenar. De hecho, en muchos casos lo es incluso más. No basta con elegir alimentos “correctos”; hay que comer suficiente cantidad en conjunto.
La clave para subir de peso es mantener un superávit calórico: consumir más calorías de las que gastas. No hay atajos reales que sustituyan eso. Puedes ganar algo de músculo sin mover mucho la báscula, pero si quieres avanzar de verdad, necesitarás aumentar tu peso corporal mediante una ingesta suficiente.
Si no subes de peso, lo normal es que no estés comiendo lo necesario. Puede que creas que comes mucho, pero el total diario sigue siendo insuficiente. Para que la báscula empiece a moverse, tienes que aumentar tu ingesta energética.
¿Cuántas calorías deberías comer?
La cantidad de calorías que necesitas para ganar peso y construir músculo depende de la persona. Algunas pueden progresar con 2.500 calorías al día, mientras que otras requieren el doble. La estatura, el nivel de actividad, los movimientos inconscientes del día a día y el tipo de trabajo influyen mucho. No gasta lo mismo alguien que pasa el día sentado que un trabajador de la construcción.
Puedes usar una calculadora de calorías para estimar cuántas necesitas para mantener tu peso. A partir de ahí, una estrategia práctica consiste en sumar entre 350 y 500 calorías diarias por encima de ese mantenimiento.
No hace falta contar calorías con obsesión, pero si te cuesta ganar peso merece la pena registrar tu ingesta durante unos días, o incluso una semana. Así sabrás cuánto estás comiendo en realidad y podrás corregir con datos, no con intuiciones.
Una vez que tengas esa referencia, añade más comida. Si la báscula empieza a subir durante un par de semanas, habrás encontrado tu punto de partida. A medida que aumente tu peso corporal, también lo hará tu gasto energético, así que más adelante tendrás que ajustar otra vez al alza. Si el peso sigue sin moverse, repite el proceso y suma hasta 500 calorías más al día.
Consejos para comer más sin complicarte
Subir la ingesta puede ser difícil cuando eres de apetito pequeño. Aun así, conviene priorizar alimentos nutritivos en lugar de basarte en ultraprocesados. El problema es que los alimentos saludables suelen saciar más, así que a veces hay que usar estrategias prácticas para comer más sin sentir que estás forzándote todo el día.
- Bebe parte de las calorías. En una fase de pérdida de peso esto suele ser una mala idea, pero para quien quiere ganar kilos puede ser un recurso muy útil. Beber calorías es menos saciante que comerlas. Lo ideal es optar por leche, bebidas vegetales, zumos naturales, batidos de proteína y smoothies densos en energía, en lugar de refrescos azucarados sin valor nutricional.
- Tener a mano un tentempié calórico y saludable. Frutos secos, semillas, fruta desecada o una barrita de proteína son opciones cómodas para picar entre horas y evitar quedarte corto de calorías cuando estás fuera de casa.
- Escoge versiones más grasas cuando tenga sentido. Los lácteos enteros y los cortes de carne más grasos aportan más energía por ración y suelen resultar más sabrosos. Eso puede ayudarte a alcanzar tus objetivos con menos esfuerzo.
Macros: qué comer para ganar músculo
Tus calorías proceden sobre todo de tres macronutrientes: proteína, carbohidratos y grasa. Los tres cumplen funciones distintas y complementarias, así que conviene incluirlos en la dieta en cantidades adecuadas.
- Proteína: aporta los materiales que el cuerpo usa para construir músculo y otros tejidos.
- Carbohidratos: dan energía al entrenamiento y ayudan a rendir mejor en el gimnasio.
- Grasas: aportan energía, favorecen la producción hormonal y ayudan a mantener sanas las células.
El alcohol también aporta calorías, pero no es un aliado de la ganancia muscular. No hace falta eliminarlo por completo, aunque tampoco debería convertirse en una parte importante de tu estrategia para subir de peso.
Proteína
La proteína aporta aminoácidos esenciales, es decir, las piezas que tu cuerpo necesita para construir músculo. Si entrenas fuerza y quieres progresar, este es el nutriente más importante.
Aunque una persona media no necesita más de 0,8 gramos de proteína por kilo de peso corporal al día, para ganar músculo conviene apuntar más alto. La International Society of Sports Nutrition sitúa una ingesta eficaz para la mayoría entre 1,4 y 2,0 g/kg/día, y otra revisión reciente indica que entre 1,6 y 2,2 g/kg/día maximiza el crecimiento muscular.
Una buena referencia práctica es consumir al menos 1,6 gramos por kilo de peso corporal al día. Si repartes esa cantidad de forma uniforme a lo largo del día, el proceso suele ser más cómodo y eficiente. En lugar de concentrar toda la proteína en una o dos comidas grandes, intenta tomar entre 30 y 40 gramos cada 3 o 4 horas.
Si te cuesta llegar a ese objetivo solo con comida, un batido de proteína puede ayudarte. Whey, caseína, proteína de soja o proteína de guisante son opciones válidas y prácticas. No generan más músculo por sí mismas que la misma cantidad de proteína tomada en alimentos sólidos, pero sí facilitan cumplir la cuota diaria.
No te excedas con la proteína
Puede parecer contradictorio, pero una cantidad excesiva de proteína no acelera indefinidamente la ganancia muscular. Cuando ya cubres tus necesidades, seguir subiéndola solo la convierte en una fuente de calorías menos útil para tu objetivo y puede hacerte sentir demasiado lleno.
En una dieta de pérdida de peso, una ingesta muy alta de proteína puede ayudar a conservar masa muscular y controlar el hambre. Pero en una fase de volumen, donde ya estás en superávit calórico, no hace falta exagerar. Lo más práctico es cumplir con tu mínimo de proteína y dejar espacio para carbohidratos y grasas, que te ayudarán a comer suficiente sin tanto esfuerzo.
Ejemplos de fuentes de proteína para ganar músculo
- Leche y productos lácteos: leche, yogur, queso, queso fresco batido, quark, proteína de caseína y de suero
- Huevos
- Carne roja: ternera, cerdo, cordero, caza, avestruz
- Carne blanca: pollo, pavo
- Pescado y marisco
- Alimentos a base de soja: tofu, tempeh, edamame, proteína de soja
- Quinoa
- Judías y lentejas
- Frutos secos, almendras y semillas
- Cereales
Elegir cortes de carne más grasos puede ser una buena idea si necesitas más calorías. La calidad de la proteína es la misma, pero el aporte energético es mayor.
Cada gramo de proteína aporta cuatro calorías. Si tu objetivo es consumir 150 gramos al día, eso supone 600 calorías procedentes de proteína. En una dieta de 3.000 calorías, todavía te quedarían 2.400 para repartir entre grasas y carbohidratos.
Grasa
La grasa es esencial para la salud. Aporta mucha energía, ayuda a absorber vitaminas y participa en la producción de hormonas importantes, incluida la testosterona.
Para quien quiere ganar peso y músculo, hay varias razones para no tenerle miedo a la grasa dietética. La primera es sencilla: concentra muchas calorías. Como la proteína y los carbohidratos aportan cuatro calorías por gramo y la grasa aporta nueve, incluir más grasa en la dieta facilita llegar al superávit que necesitas.
Además, una ingesta demasiado baja de grasa puede perjudicar el entorno hormonal. Como culturista o aficionado a la fuerza, conviene que al menos el 20 % de tus calorías proceda de la grasa. La American Dietetic Association, Dietitians of Canada y el American College of Sports Medicine coinciden en que situarse entre el 20 % y el 35 % de las calorías diarias es una horquilla adecuada para el rendimiento y la salud.
También hay una razón muy práctica: la grasa mejora el sabor de la comida. Comer lo suficiente resulta mucho más fácil cuando lo que comes te apetece de verdad. No es lo mismo afrontar 3.000 calorías de patata hervida, brócoli y bacalao que una dieta más variada y sabrosa.
Una orientación útil es situarte en la parte alta de esa horquilla, alrededor del 35 % de tus calorías totales. Si tu meta es llegar a 3.000 calorías, eso serían unas 1.000 calorías procedentes de grasa. Como cada gramo de grasa aporta nueve calorías, estarías en torno a los 100 gramos diarios.
- El aceite de oliva, el pescado azul, los frutos secos, las semillas y el aguacate aportan grasas insaturadas, a menudo llamadas grasas saludables.
- Las grasas saturadas se encuentran en la carne, los huevos, la mantequilla y los lácteos enteros. Durante años han formado parte de la alimentación habitual de muchos culturistas para ganar peso y masa muscular.
Las guías dietéticas recomiendan limitar las grasas saturadas a menos del 10 % de las calorías diarias. Un exceso podría elevar el colesterol perjudicial y aumentar el riesgo cardiovascular. Aun así, algunas investigaciones sugieren que el miedo a las grasas saturadas ha sido exagerado. Si tu dieta es variada y equilibrada, no debería ser un problema obsesionarte con ese detalle.
Carbohidratos
Los carbohidratos proporcionan energía a tu cuerpo y a tus músculos para las funciones diarias y para el esfuerzo físico, incluido el entrenamiento de fuerza. No construyen músculo de forma directa, pero alimentan el trabajo que sí lo construye.
El cuerpo almacena los carbohidratos como glucógeno en los músculos y el hígado, y luego los utiliza como combustible durante el entrenamiento. Aunque los carbohidratos son el mejor combustible para esfuerzos intensos como levantar pesas, el organismo también puede adaptarse a una dieta baja en carbohidratos. En términos de culturismo, las dietas bajas y altas en carbohidratos pueden funcionar de forma similar.
Aun así, para la mayoría de hardgainers conviene incluir una cantidad relativamente alta de carbohidratos. Las dietas bajas en carbohidratos pueden ser útiles para perder grasa, pero también suelen dificultar la ingesta de muchas calorías, que es justo lo que necesitas aquí.
Ejemplos de buenos alimentos ricos en carbohidratos
- Pan
- Pasta
- Cereales
- Arroz, blanco o integral
- Patatas y boniatos
- Bulgur
- Quinoa
- Judías
- Lentejas
- Fruta
- Bayas
- Verduras
Conviene que los carbohidratos complejos, como los cereales y el arroz, formen la base de tu dieta, pero también puedes incluir frutas y otros azúcares sencillos sin problema. Un capricho ocasional, como un helado o algo parecido, no va a arruinar tus resultados.
¿Cuántos carbohidratos debes comer? La respuesta es simple: los gramos que resten para completar tus calorías totales después de haber fijado la proteína y la grasa. Si tu plan deja 600 calorías para proteína y unas 1.000 para grasa, ya habrás usado 1.600 calorías. En una dieta de 3.000, te quedarían 1.400 para carbohidratos, lo que equivale a unos 350 gramos diarios.
Suplementos para hardgainers
Lo que comes determina en gran medida tus resultados, y ningún suplemento puede sustituir una alimentación sólida. Aun así, algunos pueden ayudarte a cumplir mejor con tu plan, ya sea facilitando que llegues a tus calorías o mejorando tu rendimiento en el gimnasio.
Los ganadores de peso y los suplementos de proteína pueden ser una forma muy práctica de aumentar la ingesta. Otros productos pueden ayudar a entrenar con más intensidad o a cubrir mejor las necesidades del cuerpo.
Creatina
La creatina cuenta con cientos de estudios a su favor y es el suplemento número uno para quien quiere aumentar fuerza y tamaño muscular. Es razonable esperar una ganancia de masa libre de grasa de más de medio kilo, e incluso de alrededor de una libra, en apenas unas semanas tras empezar a tomarla.
No puedes obtener suficiente creatina solo a través de la alimentación para aprovechar plenamente sus efectos en el rendimiento. Si quieres beneficiarte de ella de verdad, necesitas suplementarla. De todas las variantes disponibles, la creatina monohidrato sigue siendo la mejor opción: es barata, eficaz y está respaldada por la evidencia.
Suplementos de proteína
Los suplementos de proteína son una forma cómoda de aumentar tu ingesta diaria. Un batido no construye más músculo que una comida sólida con la misma cantidad de proteína, pero sí puede ayudarte a cumplir tu objetivo cuando no te apetece comer o estás fuera de casa.
La proteína de suero es la opción más habitual y versátil. La caseína es otra proteína láctea, muy usada antes de dormir por su digestión más lenta. Si prefieres evitar los lácteos, la proteína de soja o la proteína de guisante son alternativas de buena calidad.
Batidos ganadores de peso
Un weight gainer es básicamente un batido de proteína con carbohidratos añadidos. Puede facilitar mucho el aumento de peso si no comes con facilidad o si simplemente te cuesta llegar a tus calorías.
Puedes tomarlo con agua o leche antes de entrenar para tener más energía, después de la sesión para favorecer la recuperación o entre comidas para sumar calorías. En cualquier caso, no debería sustituir a las comidas normales; su función es complementar la dieta cuando te cuesta comer lo suficiente.
Si no quieres comprar uno hecho, también puedes preparar tu propio batido. Una combinación sencilla puede incluir un cacito de proteína de suero, mantequilla de cacahuete, un plátano, copos de avena, frutos rojos, una cucharada de cacao y, si te apetece, algo de helado, todo mezclado con leche entera o una bebida vegetal. El resultado es un batido denso en calorías y nutrientes.
Cafeína
La cafeína no te hará ganar peso, pero sí puede mejorar tu rendimiento en el gimnasio. Una dosis segura y eficaz suele situarse entre 3 y 6 mg por kilo de peso corporal, tomada aproximadamente una hora antes del entrenamiento.
Da igual si procede del café, de pastillas de cafeína, de bebidas energéticas o incluso de chicles con cafeína: el efecto depende sobre todo de la cantidad total que consumes. Eso sí, si la tomas antes de cada sesión, puede que tu cuerpo se acostumbre. Quizá sea mejor reservarla para los días en que notes más cansancio o necesites un empujón extra.
Si quieres profundizar más en los suplementos, conviene distinguir cuáles merecen la pena y cuáles aportan poco o nada. ’s Supplement Guide es una guía gratuita en la que se revisan 26 de los suplementos más populares.
Palabras finales
Ser delgado y no conseguir subir de peso puede ser frustrante. Sin embargo, en la mayoría de los casos el problema no es una imposibilidad biológica, sino una combinación de ingesta insuficiente y un enfoque poco afinado. Si aplicas las pautas de este artículo, tendrás muchas más posibilidades de salir del estancamiento y empezar a progresar.
Ganar un físico musculado cuando partes de una complexión fina puede ser un reto, pero no es un muro infranqueable. Con un plan sensato de entrenamiento, comida suficiente, descanso adecuado y paciencia, puedes avanzar de forma realista hacia tus objetivos de musculación.
Ultimas Entradas Publicadas
Consejos motivacionales. El cuerpo es un templo, así que cuídalo bien
Métodos fáciles para adelgazar | Blog
Qué comer antes del gimnasio: consejos esenciales
Alimentos para ganar masa muscular | Blog
Ejercicios para abdomen y glúteos
Baja de peso rápido sin dieta | Blog
Alimentos que te ayudan a adelgazar rápido
Método de adelgazamiento del ayuno intermitente
Sabor metálico en la boca: por qué aparece y cómo combatirlo
