Si quieres ganar masa muscular con rapidez y cambiar de verdad tu físico, es fundamental saber cómo hacer una fase de volumen de la forma correcta.
El volumen consiste en comer más calorías de las que gastas mientras entrenas con el objetivo de ganar músculo. Pero hacer volumen no significa comer sin control para subir de peso lo más rápido posible. El objetivo final es construir músculo, no acumular grasa de más.
Bien planteado, el volumen es una de las mejores estrategias para aumentar masa magra sin disparar el porcentaje graso. Si sale mal, puedes terminar viéndote peor, y además arriesgarte a perder parte de lo ganado cuando llegue la etapa de definición. La idea es que crezcan tus hombros, pecho y espalda, no solo tu cintura.
En esta guía se explica cómo hacer volumen de manera inteligente: cuántas calorías comer, cómo repartir los macronutrientes, qué entrenamiento conviene y qué suplementos pueden resultar útiles.
Cómo hacer volumen en siete pasos sencillos
- Come un superávit calórico del 10-20% por encima de tus calorías de mantenimiento.
- Incluye suficiente proteína, al menos 1,2-1,7 gramos por kilo de peso corporal al día.
- Consume carbohidratos suficientes para rendir en el gimnasio y grasas saludables, como las de aguacates, frutos secos y semillas, para cuidar la salud y las hormonas.
- Entrena fuerza 3 o 4 veces por semana.
- Duerme entre 7 y 8 horas por noche.
- Valora suplementos como creatina, proteína en polvo y gainers.
Parece fácil, pero si quieres optimizar realmente tu volumen, conviene entender qué hay detrás de cada paso.
Qué es el volumen
La definición literal de “bulk” es aumentar de tamaño, expandirse o hincharse. En el ámbito del entrenamiento, hacer volumen significa combinar trabajo de fuerza con una ingesta alta de calorías para darle al cuerpo los recursos que necesita para crecer.
Durante esta etapa, comes más energía de la que necesitas para mantener tu peso actual, es decir, entras en superávit calórico. Aun así, no basta con comer más y esperar que el músculo aparezca por sí solo. El entrenamiento sigue siendo indispensable, porque levantar peso le indica al cuerpo dónde debe usar ese excedente de energía: para construir masa muscular y no solo para almacenarla como grasa.
Los culturistas suelen hacer volumen fuera de la temporada de competición, precisamente porque en superávit resulta más fácil ganar músculo. Después, normalmente viene una fase de definición, en la que se reduce la ingesta para perder grasa sin sacrificar demasiada masa muscular.
No hace falta competir en culturismo para aprovechar esta estrategia. Cualquier persona que quiera ganar fuerza y tamaño muscular puede beneficiarse de una fase de volumen bien ejecutada.
Quién puede beneficiarse del volumen
Casi todo el mundo puede sacar partido de una etapa de volumen bien planificada. La combinación de muchas calorías y entrenamiento intenso en la sala de pesas crea un entorno favorable para ganar kilos, pero no siempre de la misma forma ni con el mismo margen de maniobra.
El volumen suele ser especialmente útil para:
- Levantadores con experiencia: si llevas al menos un año entrenando y te has estancado en tus ganancias, un volumen puede ayudarte a seguir progresando.
- Personas naturalmente delgadas: si tienes una complexión muy fina, puedes permitirte un volumen algo más agresivo para arrancar el crecimiento muscular.
- Deportistas: cuando necesitas más peso corporal, fuerza o masa muscular para rendir mejor en tu disciplina, esta fase puede darte un impulso notable.
- Personas que buscan hacerse más fuertes: ganar peso suele facilitar el progreso en fuerza, especialmente en ejercicios básicos.
Quién no debería hacer volumen
No todo el mundo se beneficia por igual de esta estrategia. Si ya tienes sobrepeso u obesidad, hacer volumen no suele ser buena idea, porque el exceso de calorías tenderá a convertirse sobre todo en más grasa, empeorando la composición corporal y pudiendo añadir riesgos para la salud.
Tampoco es el enfoque adecuado si no quieres ganar nada de grasa. Un volumen siempre implica cierta acumulación de tejido graso. Es posible ganar músculo con las calorías de mantenimiento, e incluso a veces perder grasa y ganar músculo a la vez, pero el proceso suele ser más lento y menos predecible.
Si tienes enfermedades como cardiopatías, diabetes o hipertensión, conviene consultar con un médico antes de subir de peso. Además, quienes empiezan a entrenar no suelen necesitar una fase de volumen para ganar músculo y fuerza: los llamados “newbie gains” permiten progresar muy bien con entrenamiento regular y una alimentación adecuada.
Ventajas de hacer volumen
Hacer volumen de forma inteligente puede ayudarte a avanzar en varios frentes:
Favorece el crecimiento muscular
Cuando comes más de lo que gastas, el cuerpo dispone de más energía para construir tejido muscular. Ese superávit favorece la síntesis de proteína muscular y facilita que el trabajo en el gimnasio se traduzca en masa ganada.
Aumenta la fuerza
Con más músculo, también sueles tener más capacidad para generar fuerza. Además, un mayor peso corporal puede darte más estabilidad en ejercicios compuestos y permitirte mover cargas más altas.
Mejora la recuperación
Con más calorías y nutrientes disponibles, el cuerpo repara antes el daño provocado por el entrenamiento. Eso puede traducirse en menos dolor muscular y menos tiempo de recuperación entre sesiones.
Eleva el rendimiento
Un aporte energético más alto mejora los niveles de energía y permite entrenar con más intensidad y durante más tiempo. A la larga, eso facilita mejores sesiones y progresos más rápidos.
Puede favorecer el rendimiento deportivo
Más masa muscular y más fuerza suelen mejorar el rendimiento en muchos deportes, siempre que el volumen se haga con criterio.
Da satisfacción psicológica
Ver que el cuerpo crece y que los pesos suben semana tras semana puede ser muy motivador. Para muchas personas, esa sensación de avance es una de las partes más gratificantes del proceso.
Inconvenientes del volumen
El volumen también tiene desventajas que conviene asumir antes de empezar.
Es posible que necesites cambiar de ropa
A medida que creces, la ropa puede empezar a quedarte más ajustada. Si sueles vestir prendas entalladas, puede que notes antes el cambio en la cintura, especialmente si también ganas algo de grasa.
Puede salir caro
Comer más implica comprar más comida, y eso se nota en el bolsillo. Se puede hacer volumen con presupuesto ajustado si planificas compras, cocinas en casa y eliges alimentos nutritivos y densos en energía, pero el gasto suele subir.
Un exceso descontrolado puede perjudicar la salud
Un volumen razonable no debería dañarte, pero comer demasiado rápido o basar la dieta en alimentos de baja calidad puede empeorar ciertos marcadores de salud, como la presión arterial. Además, un aumento excesivo de grasa corporal se asocia con peor sensibilidad a la insulina.
Las estrías pueden aparecer
Si subes de peso demasiado deprisa, la piel puede no adaptarse al mismo ritmo y aparecer estrías. No son peligrosas, pero pueden quedarse de forma permanente, aunque con el tiempo suelen atenuarse. Si estás ganando más de un 0,5% de tu peso corporal por semana o notas una acumulación clara de grasa en la cintura, conviene revisar las calorías.
Tipos de volumen
Existen dos grandes enfoques: el volumen limpio y el volumen sucio.
El volumen limpio se basa en comer alimentos de buena calidad y aumentar las calorías de manera gradual. Es la opción más recomendable si quieres minimizar la ganancia de grasa.
El volumen sucio, en cambio, consiste en comer sin demasiadas restricciones, incluso mucha comida basura, sin preocuparse demasiado por su valor nutricional. Puede hacerte subir de peso más rápido, pero gran parte de ese aumento será grasa.
Qué tipo de volumen conviene más
Para la mayoría de las personas, el mejor enfoque es el volumen limpio. Permite ganar músculo de forma sólida sin disparar el porcentaje graso. No tiene sentido aumentar indefinidamente el superávit: llega un punto en el que más comida no se traduce en más músculo, sino en más grasa.
El volumen sucio puede tener cierta utilidad para alguien extremadamente delgado y con muchas dificultades para ganar peso. Aun así, como norma general, la mejor estrategia es apostar por un volumen limpio, sostenible y saludable. Eso no impide comer una pizza o un helado de vez en cuando; simplemente, la base de la dieta debería ser nutritiva.
Cómo hacer volumen: dieta y nutrición
La importancia del superávit calórico
Las calorías son una medida de la energía que aporta la comida. El cuerpo usa esa energía para todo: moverse, pensar, entrenar y mantener sus funciones básicas. Si comes menos de lo que gastas, adelgazas. Si comes más, engordas.
Por eso, el superávit es la base de cualquier volumen bien planteado. Se puede ganar músculo sin él, pero el proceso es mucho más lento. Cuando el aporte energético supera el gasto diario, el cuerpo guarda parte de ese excedente, y parte de él puede usarse para construir nueva masa muscular si además entrenas con fuerza de forma regular.
La idea de que “hay que comer mucho para crecer” tiene algo de verdad, pero pasarse de calorías no mejora proporcionalmente las ganancias musculares. Un superávit moderado del 10-20% sobre mantenimiento suele ser un buen punto de partida. En la práctica, eso equivale aproximadamente a 250-500 calorías extra al día para la mayoría de las personas.
Si eres principiante o muy delgado, puedes ir hacia el extremo alto del rango. Si eres avanzado, lo sensato es empezar por la parte baja. Cuanta más experiencia acumulada tengas entrenando, más lentos serán los avances y más fácil será que el exceso se convierta en grasa.
Como ejemplo, si tu mantenimiento está en 3.000 calorías y decides añadir 300, tu objetivo diario en volumen sería de 3.300 calorías.
Macronutrientes para el volumen
Las calorías son la base, pero no lo explican todo. Para ganar músculo también importa cómo repartes proteínas, grasas y carbohidratos.
La proteína aporta 4 calorías por gramo, los carbohidratos también 4, y la grasa 9. No todas las calorías hacen el mismo trabajo dentro del cuerpo: la proteína es clave para reparar y construir músculo, los carbohidratos alimentan el entrenamiento y rellenan el glucógeno muscular, y las grasas apoyan la salud general, la energía y la producción hormonal.
Proteína
La proteína está formada por aminoácidos, que son los bloques de construcción del músculo. Cuando entrenas fuerza, activas las señales que le dicen al cuerpo que debe crecer. Para que eso ocurra, necesita suficientes aminoácidos disponibles.
Como referencia general, la mayoría de personas que busca ganar masa muscular debería consumir entre 1,2 y 2 gramos de proteína por kilo de peso corporal al día. Repartirla a lo largo del día suele ser buena idea. Una forma práctica de hacerlo es incluir proteína en cada comida y buscar unas cuatro tomas diarias.
Buenas fuentes de proteína son la carne, las aves, el pescado, los huevos, los lácteos, las legumbres, los frutos secos y las semillas. También pueden ayudar los suplementos de proteína, como suero, caseína o proteínas vegetales.
Después de entrenar, tomar entre 20 y 40 gramos de proteína de calidad en un plazo razonable puede ser útil para aportar materiales a los músculos.
Grasas
La grasa dietética también es esencial. Participa en la producción de testosterona, forma parte de las membranas celulares y ayuda a absorber vitaminas liposolubles como A, D, E y K. Lo recomendable para la mayoría de deportistas es que entre un 20% y un 35% de las calorías diarias provenga de grasas.
Conviene no bajar demasiado, porque una ingesta demasiado baja puede perjudicar la función hormonal. Al mismo tiempo, no hace falta obsesionarse: subir la grasa no engorda por sí solo; lo que engorda es comer más calorías de las que se gastan.
Entre las mejores fuentes de grasa para un volumen están el aguacate, el salmón y otros pescados grasos, los frutos secos, las semillas, el aceite de oliva virgen extra, las mantequillas de frutos secos, los huevos, los lácteos enteros y la carne roja consumida con moderación.
Carbohidratos
Los carbohidratos no son “esenciales” en el sentido estricto, pero sí son muy útiles en un volumen. Proporcionan energía para entrenar y rellenan el glucógeno muscular, que el cuerpo usa durante el esfuerzo intenso.
Las mejores fuentes suelen ser los cereales integrales, la avena, el arroz, la quinoa, las patatas, el boniato, el maíz, las frutas y las legumbres. También se pueden incluir carbohidratos más procesados, como pan blanco o pasta, si encajan en el conjunto de la dieta. Cuando se hace superávit, a veces resulta más fácil alcanzar las calorías necesarias sin depender solo de alimentos muy fibrosos.
Los momentos en torno al entrenamiento pueden ser especialmente útiles para comer carbohidratos, porque ayudan al rendimiento antes de entrenar y a la recuperación después.
Ejemplo de reparto de macros
Si tu objetivo son 3.300 calorías y pesas 90 kilos, podrías fijarte unos 180 gramos de proteína al día. Eso aporta 720 calorías.
Si además destinas unas 1.000 calorías a la grasa, estarías tomando alrededor de 111 gramos diarios. El resto, unas 1.580 calorías, vendría de los carbohidratos, lo que equivaldría aproximadamente a 400 gramos. No hace falta clavar cada cifra al milímetro; lo importante es tener un marco claro y mantener la constancia.
Cómo hacer volumen: el entrenamiento
La comida es esencial, pero no basta. Si te pasas el día sentado y solo te dedicas a comer, ganarás peso, sí, pero no será masa muscular de calidad. Para que el volumen funcione, hay que entrenar duro.
No existe un único programa perfecto para hacer volumen, pero cualquier rutina sólida orientada a hipertrofia puede funcionar si está bien estructurada y encaja con tu nivel. Un reparto de torso-pierna de cuatro días suele ser una gran opción, porque combina ejercicios compuestos e aislamiento, permite trabajar cada músculo dos veces por semana y deja margen suficiente para recuperar.
Algunas pautas útiles:
- Deja al menos 48 horas de descanso entre sesiones para un mismo grupo muscular.
- Usa distintos rangos de repeticiones, como 8-12, 5-8 y 3-5.
- Aumenta progresivamente el peso o las repeticiones con el tiempo.
- Escucha a tu cuerpo y descansa cuando haga falta.
Los mejores ejercicios para un volumen
Los movimientos compuestos deberían ser la base del entrenamiento cuando el objetivo es ganar tamaño y fuerza. Activan más masa muscular con menos ejercicios y suelen ofrecer una transferencia muy buena al rendimiento general.
Algunos de los ejercicios más útiles son la sentadilla, el peso muerto, el press de banca, el press militar, el remo con barra, las dominadas, las zancadas y las paralelas. Todos ellos permiten trabajar varios grupos musculares a la vez y construir una base sólida.
La sentadilla, por ejemplo, es uno de los mejores ejercicios para desarrollar cuádriceps y glúteos. El peso muerto fortalece prácticamente toda la cadena posterior. El press de banca desarrolla pecho, hombros y tríceps. El press militar enfatiza especialmente la parte frontal y lateral de los hombros. El remo con barra construye una espalda densa, y las dominadas siguen siendo una referencia para ganar amplitud. Las zancadas, además, ayudan a corregir desequilibrios entre piernas, y las paralelas son muy eficaces para pecho, hombros y tríceps.
Los ejercicios de aislamiento, como curls de bíceps o extensiones de tríceps, también tienen su sitio, igual que el trabajo específico de core. Lo ideal no es elegir entre compuestos o aislamiento, sino combinarlos de forma inteligente.
Descanso y recuperación
El músculo no crece durante el entrenamiento, sino después. Las pesas generan el estímulo, pero la recuperación es el momento en que el cuerpo repara el tejido muscular, repone el glucógeno y recupera el sistema nervioso central.
Para que el volumen funcione, necesitas dormir suficiente. La mayoría de adultos requiere entre 7 y 8 horas por noche, y algunas personas incluso algo más cuando entrenan duro. Dormir bien mejora la reparación de los tejidos y favorece la liberación de hormonas implicadas en el crecimiento muscular.
También conviene incluir al menos un día de descanso por semana y, si quieres moverte sin interferir demasiado con la recuperación, optar por actividad ligera como caminar, nadar o hacer yoga. La recuperación activa puede ayudar a mantener el flujo sanguíneo sin sumar demasiada fatiga.
Suplementos que pueden ayudar
No necesitas suplementos para hacer un volumen exitoso. Con comida suficiente, buen entrenamiento y descanso, ya tienes la base. Aun así, algunos productos pueden facilitar el proceso.
Creatina
La creatina es uno de los suplementos más útiles para el entrenamiento de fuerza. Ayuda a producir energía en esfuerzos intensos, permite mover más peso o hacer alguna repetición extra y puede hacer que el músculo retenga más agua, dando un aspecto más lleno. Se puede usar con una fase de carga de 5 gramos cuatro veces al día durante 5-7 días, seguida de una dosis de mantenimiento de 3-5 gramos diarios. También es válido saltarse la carga e ir directamente a mantenimiento.
Gainers
Los gainers son batidos pensados para ayudar a quienes tienen dificultades para comer suficientes calorías. Su principal ventaja es la comodidad: beber calorías suele ser más fácil que masticarlas cuando el apetito escasea. Su utilidad real está en facilitar el superávit, no en ofrecer una magia especial.
Proteína en polvo
La proteína en polvo es simplemente comida en formato concentrado. Puede ayudarte a alcanzar tus objetivos diarios con más facilidad, especialmente si te cuesta llegar a la cifra total con alimentos sólidos. El suero es muy popular, la caseína se digiere más despacio y las opciones vegetales también pueden funcionar muy bien.
Vitaminas y minerales
En una dieta suficiente, normalmente ya cubres muchos micronutrientes, pero algunos pueden ser útiles: vitamina D, vitaminas del grupo B, zinc y magnesio. La vitamina D merece especial atención, y también puede ser importante la vitamina B12 si sigues una alimentación totalmente vegetal.
Cafeína
La cafeína no construye músculo directamente, pero puede ayudarte a entrenar mejor. Suele usarse una hora antes de entrenar, y su efecto se nota en la energía, el enfoque y la resistencia al cansancio. Eso sí, conviene vigilar la tolerancia y no tomarla demasiado tarde si afecta al sueño.
Suplementos que no merece la pena comprar
Algunos suplementos están muy publicitados pero aportan poco o nada. Entre ellos están los BCAA, la glutamina y muchos potenciadores de testosterona. Si ya comes suficiente proteína de calidad, los BCAA apenas añaden valor. La glutamina tampoco ha demostrado ser una solución mágica para ganar músculo o recuperarse mejor. Y los llamados “boosters” hormonales suelen prometer más de lo que pueden cumplir.
Cuánto tiempo deberías hacer volumen
La duración ideal depende de tu nivel, genética, tipo de cuerpo y objetivos, pero en general conviene mantener el volumen al menos 3 o 4 meses para que haya tiempo real de construir músculo. No interesa alargarlo indefinidamente ni dejar que el porcentaje graso se dispare.
Como referencia orientativa, en hombres, alrededor del 18-20% de grasa corporal suele ser un punto en el que empiezan a compensar más las desventajas. En mujeres, el margen equivalente sería aproximadamente 8-10 puntos más, es decir, en torno al 28-30%.
Qué hacer después del volumen
Cuando ya hayas alcanzado tu objetivo de ganancia muscular o te sientas incómodo con la grasa acumulada, toca parar. A partir de ahí puedes volver a mantenimiento o empezar una definición. También existe la llamada “maingain”, que consiste en seguir ganando músculo comiendo cerca del mantenimiento, aunque el proceso es más lento.
La definición, por su parte, busca perder grasa con un déficit calórico mientras mantienes la fuerza y la mayor parte de la masa muscular posible. Es más difícil ganar músculo en esa etapa, salvo en personas con exceso de grasa o en principiantes.
Preguntas frecuentes
Cómo seguir el progreso durante el volumen
La mejor forma de saber si vas por buen camino es medir el progreso de varias formas: peso corporal, fotos, medidas y rendimiento en el gimnasio. Llevar un registro de entrenamientos ayuda mucho, porque si vas levantando más o haciendo más repeticiones, es una señal clara de avance.
Qué riesgos o inconvenientes puede tener
El principal problema del volumen es pasarte de calorías y ganar más grasa de la necesaria. Si vigilas la evolución y ajustas cuando haga falta, ese riesgo se mantiene bajo control. Algunas personas también notan digestiones pesadas si comen demasiado de una vez; en ese caso, repartir mejor las comidas suele ayudar.
Se puede hacer volumen siendo vegano
Sí. Una dieta vegana puede servir perfectamente para ganar músculo, siempre que aportes suficientes calorías y proteína. En este caso, suele ser útil aumentar algo la proteína total para compensar la menor biodisponibilidad de algunas fuentes vegetales. Tofu, tempeh, seitán, lentejas, alubias, quinoa, frutos secos, semillas y proteína vegetal son opciones muy útiles.
Se puede hacer volumen con dieta cetogénica
Sí, siempre que consumas suficiente energía y proteína. El reto principal en cetogénica suele ser el apetito: muchas personas acaban comiendo menos de lo que necesitan. Además, como los carbohidratos son muy bajos, el cuerpo depende más de la adaptación a grasas y cetonas para rendir.
Las mujeres también pueden beneficiarse del volumen
Por supuesto. Hombres y mujeres construyen músculo mediante los mismos mecanismos básicos, y ambos se benefician de un superávit cuando buscan ganar masa. Las mujeres pueden progresar tanto como los hombres si entrenan con constancia, descansan bien y comen lo suficiente.
Resumen práctico
Hacer volumen consiste en comer más de lo que gastas, entrenar fuerza con progresión y dar al cuerpo suficiente descanso para construir músculo. La proteína es esencial, pero también lo son los carbohidratos y las grasas saludables. Un superávit moderado, una rutina bien diseñada, sueño suficiente y paciencia forman la base del proceso.
Si controlas el ritmo de subida, revisas tu progreso y ajustas la dieta cuando haga falta, el volumen puede convertirse en una herramienta muy eficaz para ganar masa muscular con el mínimo exceso de grasa posible.
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